En la fiestas de mi pueblo se celebra cada año “la baixada d’endromines” (la bajada de cacharros). Se trata de una carrera de cacharros de fabricación casera sin motor, hechos de cualquier material. Se valora mucho que el material sea reciclado.
Las ruedas pueden ser macizas o neumáticas.
Todos los cacharros deben de llevar frenos y dirección.
No pueden estar propulsados a motor. Los ejes no pueden estar propulsados mediante cadenas o pedales.
Todos los participantes están obligados a llevar un casco homologado.
Y lo más importante: los participantes se hacen responsables de los daños que puedan causar a otros o a ellos mismos.
Este año los ganadores han sido mi hijo y sus amigos y yo como todas las madres del mundo, me siento muy orgullosa de ello y he sentido la necesidad de compartirlo con todos vosotros, es por ello que os he recopilado todas las fotos, para que os hagáis una idea del evento en cuestión