La vida es bella, me recuerda el título de una película ya no tan reciente, que si mi memoria no me traiciona creo que es italiana. En ella se maneja simple y sencillamente eso, que: “la vida es bella” a pesar de las situaciones catastróficas, desastrosas y difíciles de las que viene acompañada.

“La vida es bella”, me parece una frase que encierra el deseo por alcanzar la felicidad, por tratar de ver con otro cristal las anomalías, crisis y demás actos negativos de la vida misma.

La vida nos ofrece; la gran y única oportunidad de sentir, ver, oír, tocar, etc., todo lo que ella nos ofrece, como el cielo, el mar, las montañas, el canto de las aves, etc.

Disfrutar de la vida es muy importante, pero sobre todo darnos la oportunidad de crecer y valorarnos como seres humanos día a día.

Debemos darnos la oportunidad de conocernos a nosotros mismos y preguntarnos:

-¿Qué nos gusta sentir?
-¿Qué nos gusta ver?
-¿Qué nos gusta disfrutar?
-¿Qué nos gusta oír?
-¿Qué nos gusta tocar?

Son algunas de las preguntas que nos ayudarán a introducirnos poco a poco en nuestro interior, ya que con el ritmo de vida tan acelerado que llevamos muchas veces nos enfrascamos en problemas, arbitrariedades, conflictos, que nos impiden realmente darnos cuenta de quienes somos y del verdadero sentido de nuestras vidas en este mundo.

Todos los seres humanos tenemos una misión de vida, ya sea como padres, hijos, hermanos, profesionales, deportistas, etc., que debemos llevar a cabo.

Ver la vida positivamente, nos eleva la autoestima, nos proporciona seguridad interna y externa, pero sobre todo nos pone en el camino de la felicidad.

Para encontrar el inicio de este camino rumbo a la felicidad, los seres humanos debemos de querernos, aceptarnos y valorarnos a nosotros mismos, con todos nuestros defectos y virtudes, pues si lo logramos, estaremos sintiendo paz y plenitud, con lo que somos, con lo que poseemos y con las herramientas que la vida nos ha dado para salir adelante.

Tal vez la frase “me quiero a mí mismo” os resulte o bien os suene un poco a egoísmo, pero creo que esa no es la idea, pues en caso de realmente ser una persona egoísta, esta llega a sentirse superior ante los demás, tiende a pisotear a los demás sin detenerse a pensar en daños y consecuencias negativas, con tal de obtener sus fines pues no conoce el respeto por sus semejantes.

Mientras que, si vuestra autoestima es alta y os queréis a vosotros mismos, estaréis contentos con lo que sois y con lo que tenéis para dar, estaréis seguros de vosotros mismos y querréis transmitir a los demás el bienestar, la calma, la paz y la alegría de vuestro interior.