Se cuenta que en el siglo X, durante el reinado de Malcom I de Escocia, los normandos se acercaron a los combatientes escoceses, aprovechando la oscuridad de la noche para sorprenderlos y obtener una fácil victoria.
Sin embargo, uno de los intrusos pisó un cardo y, al no poder soportar el dolor que sintió, gritó con todas sus fuerzas provocando que los escoceses despertaran y empuñaran sus armas contra los atacantes, a los que vencieron.
Desde entonces, el cardo es el emblema nacional de Escocia aunque, ya desde el siglo VIII existía, entre los escoceses, la Orden del Cardo, cuyo lema era: "Nadie me provoca sin ser castigado".
Durante el reinado de James IV, el cardo también apareció en las primeras monedas escocesas y hoy se lo encuentra en los modernos billetes.
En Gran Bretaña, la más pequeña de las monedas es la de 5 peniques la cual tiene el cardo escocés, sus hojas y una corona real.
A través de los siglos, una amplia gama de joyería escocesa ha favorecido al cardo empleándolo en sus diseños.

El “Museo Británico” de Londres tiene uno de los tesoros más importantes dentro de la colección de anillos, la sortija de Mary, reina de Escocia. El anillo está grabado en oro, tiene el distintivo de Escocia rodeado por un collar de cardos
Mary, reina de los escoceses era muy hábil y contribuyó con el maravilloso legado escocés de tapices y bordados. Entretejió el cardo escocés en flor.

Después de su trágica muerte en 1587 en el Castillo de Fotheringhay, cada verano, los cardos en flor comenzaron a aparecer en los terrenos del castillo. Según la leyenda, Mary colocó la insignia del cardo escocés en este lugar poco antes de su muerte. A estos cardos del Castillo Fotheringhay a veces se los llama “Las Lágrimas de la Reina Mary”
En la Abadía de Westminster en Londres, en donde Mary está enterrada, un magnífico monumento esculpido con la insignia del cardo escocés conmemora su lugar de reposo.
En Escocia, elegantes tallados del cardo, a menudo en un estilo heráldico, se aprecian en monumentos y edificios.
No hay duda alguna de que el cardo está cerca del corazón de los escoceses en donde quiera que ellos estén, como lo expresó Robert Burns en su poema “The Guid Wife of Wauchope House”- “Es un símbolo muy querido”.