1. Habías reservado una casa en el sur con unos amigos. Pero...

Me han dado plantón. Me he quedado sin vacaciones.

Te das prisa para encontrar quien los remplace.

Es una buena manera de reconocer a mis verdaderos amigos.

2. Ya te has roto dos veces el brazo esquiando. Este año, vuelves a la montaña imaginado:

Nunca hay dos sin tres, seguro que me vuelvo a hacer daño.

Voy a aprender a saborear el paisaje, cuando baje tranquilamente por las pistas.

Este vez me encuentro en súper forma, seguro que no me voy a caer.

3. Tu pareja se ha ido desde hace una semana. No tienes noticias suyas...:

¿Habré dicho o hecho algo que le haya molestado?

Aprovechas para avanzar en el trabajo.

Si quiero dejarlo, al menos podría decírmelo a la cara.

4. Tu jefe te pide que representes a la sociedad en un congreso:

Por fin sales a escena! ¡Esperabas tanto una oportunidad como ésta!

Te asusta no estar a la altura.

Pides unos cuantos consejos a tus colegas.

5. Cuando encadenas los desengaños, tienes tendencia a pensar:

Qué más da! Después de la tomenta viene la calma.

Más valdría comprender porqué me pasa todo esto a mí.

Parece que atraigo la mala suerte.

6. Acaban de despedir a tu primo. Le aconsejas:

Aprovecha para buscar un trabajo que te guste de verdad.

No es fácil, pero tienes que ser fuerte para superar este golpe duro.

Venga! ¡Olvídalo! Mira delante de ti y olvídate del pasado.

7. Tu hija de 12 años quiere ser veterinaria. Ha sacado un 5 en matemáticas. Le dices:

Sin estudiar más las matemáticas, te será imposible.

Trabaja más las matemáticas y lo conseguirás.

El programa es difícil. Después, irá mejor.

8. Eres la encargada de organizar el cumpleaños de tu mejor amiga:

Debe recordarlo como el mejor cumpleaños de su vida.

Si no sale todo bien, se podría enfadar conmigo.

Lo haces mejor que si fuese tu propio cumpleaños...

9. Te has vuelto a enamorar. Pero ¡otra vez de un hombre casado!

Stop. Antes de nada debo comprender porqué tiene que tratarse de nuevo de un hombre casado.

Si me quiere, dejará a su mujer...

Está claro que no tengo suerte.

10. Una vez que han terminado de construir tu casa, te das cuenta de que las obras no han finalizado y que tienes que seguir desembolsando:

Nunca terminaré de pagar!

Venga, cuando nos gusta, no se cuenta el dinero.

Tenía que haber pedido un presupuesto más estricto.