Se extienden las cadenas cotidianas
hasta la selva verde, original,
y atrapan, con metálicas lianas,
la libertad desnuda, virginal.
Monótono latido de eslabones
en la rama cautiva del temor,
forjada esclavitud, legislaciones,
que aprisionan al genio creador.
Milenios de cadenas cotidianas
arrastran celestiales melodías,
el concierto feliz de islas lejanas
perdidas por angustias y agonías.
Los cerezos en flor visten sus galas,
blanco y rosa en el aire para el fruto,
se engalanan con plumas viejas alas
al deseo de huir de duelo y luto.
Grilletes con cadenas cotidianas
aprisionan el mundo de la idea,
encierran el fulgor de las mañanas
en la mazmorra gris de la tarea.
Muy lejos de la luz, bajo el manzano
que cubrió con su sombra los destinos,
la entelequia reclama al ser humano
que tejió su corona en los espinos.












Cory, qué bonito poema. Eres la autora? Has dejado volar tu musa, libre y sin cadenas con él. Tengo hoy uno en mi blog. Pásate por allí y dime si te gusta. Un abrazo. Madeleine
Mi querida Madeleine,
Este poema es de cosecha propia, lo escribi hace 10 años y tuve la brillante idea de depositarlo en el interior de un libro y allí lo encontré hace muy poco tiempo.
¡Besos!
Nada en este mundo ocurre por casualidad, todo pasa por una razón. Menos mal que pensaste en guardarlo y ahora lo has recuperado y lo dejas volar. Muy lindo, señora poeta. Gracias. Madeleine