La vida es un gran reto en el cual crecemos día a día. Yo creo que uno nunca termina de crecer.
Poco a poco en cada instante se descubren miles de cosas nuevas que para bien o para mal se llevan a la vida y se ponen en práctica.
De esa práctica queda la satisfacción, el arrepentimiento, la seguridad o las ganas de seguir luchando.
El origen de nuestros errores, del crecimiento y la práctica de la vida. Errores que a la larga también son la base de nuestro crecimiento, errores que generan problemas, los cuales hacen más interesante nuestra vida.
Muchos dicen que quisieran que los problemas terminaran, pero y qué?... si terminan... por qué viviríamos nosotros?... se supone que uno vive para solucionar los problemas y ser feliz. Felicidad que se alcanza con el amor que le demos a cada cosa que hagamos y a cada persona que se cruce por nuestro camino.
Amor que lo perdona todo, que supera las más grandes barreras de odio y orgullo que se nos presentan en el camino, en esa larga trayectoria que es nuestra vida... amor que nos hace conocer el más allá y ver que existe alguien tan superior y tan poderoso pero a la vez tan humilde y fervoroso, capaz de creer en nuestras capacidades y ayudarnos en el instante en que lo necesitamos.
Ser que vive más allá de lo que nos depara la vida y nos conduce por ese camino ya trazado... y para bien o para mal, nos manda grandes y pequeños obstáculos, que nos hacen darnos cuenta que tenemos que crecer y que si crecemos seremos grandes, llegaremos muy lejos y triunfaremos.
Cuando los males nos azotan es porque por medio de ese mal el ser más poderoso nos quiere mostrar o decir algo.
Lo que para nosotros es difícil descubrir y por eso constantemente estamos confundidos pensando en eso que tenemos y que nos falta por descubrir para seguir creciendo y formar nuestra vida.
(escrito por mi hijo Josep)












Qué inteligente y lo bien que escribe tu hijo. Además tiene razón... En la vida hasta de los momentos más dolorosos se aprende y se crece. Aunque no podamos entender el por qué de tantas pruebas, a la larga y con el tiempo nos damos cuenta que ellas tenían un propósito.
Pero cuánto cuesta crecer...
Besitos
Lucy
Gracias por tus palabras querida Lucy, pero he de decirte para ser sincera, que mi hijo ya no es ningún "chavalín" tiene 24 años (ya está crecidito)
Un abrazo
Cori