La vida es un gran reto en el cual crecemos día a día. Yo creo que uno nunca termina de crecer.
Poco a poco en cada instante se descubren miles de cosas nuevas que para bien o para mal se llevan a la vida y se ponen en práctica.
De esa práctica queda la satisfacción, el arrepentimiento, la seguridad o las ganas de seguir luchando.
El origen de nuestros errores, del crecimiento y la práctica de la vida. Errores que a la larga también son la base de nuestro crecimiento, errores que generan problemas, los cuales hacen más interesante nuestra vida.
Muchos dicen que quisieran que los problemas terminaran, pero y qué?... si terminan... por qué viviríamos nosotros?... se supone que uno vive para solucionar los problemas y ser feliz. Felicidad que se alcanza con el amor que le demos a cada cosa que hagamos y a cada persona que se cruce por nuestro camino.
Amor que lo perdona todo, que supera las más grandes barreras de odio y orgullo que se nos presentan en el camino, en esa larga trayectoria que es nuestra vida... amor que nos hace conocer el más allá y ver que existe alguien tan superior y tan poderoso pero a la vez tan humilde y fervoroso, capaz de creer en nuestras capacidades y ayudarnos en el instante en que lo necesitamos.
Ser que vive más allá de lo que nos depara la vida y nos conduce por ese camino ya trazado... y para bien o para mal, nos manda grandes y pequeños obstáculos, que nos hacen darnos cuenta que tenemos que crecer y que si crecemos seremos grandes, llegaremos muy lejos y triunfaremos.
Cuando los males nos azotan es porque por medio de ese mal el ser más poderoso nos quiere mostrar o decir algo.
Lo que para nosotros es difícil descubrir y por eso constantemente estamos confundidos pensando en eso que tenemos y que nos falta por descubrir para seguir creciendo y formar nuestra vida.

(escrito por mi hijo Josep)