Una lágrima: es eso que humedece los ojos del mundo. Y que el mundo se empeña en ocultar. Es eso que nos tragamos tantas veces por soberbia, por orgullo, por demostrar fortaleza y queda atorada en la garganta, apretada en el corazón, comprimiéndonos todo. Es tan profunda, que no sabemos con certeza de donde nace, ni si podrá morir alguna vez.
A veces una lágrima: cicatriza una herida, lava una pena y ablanda.
Una lágrima: es un recuerdo, una angustia, una desesperación, una interrogante. Una lágrima: puede ser a veces el comienzo del perdón, la primera luz de la rectificación que hace estrechar una mano.
Una lágrima: puede ser rebeldía o arrepentimiento, odio, amor, luz o sombra.
Una lágrima puede ser el sueño desvanecido que rozó nuestros párpados o el amor perdido que aún está dulce, húmedo.
Una lágrima: es a veces la gota mágica que hace cambiar por dentro cuando tenemos que pagar nuestra cuota de dolor, la lágrima ayuda.
Cuando la derramamos en el corazón querido, o en la intimidad de la amistad, la lágrima une, estrecha, funde.
La lágrima transforma, enseña, disuelve los rencores, las espinas, las malas yerbas que van creciendo en la amistad e impidiendo acercarse, abrazarse, comprenderse. La lágrima descubre.
El que ignora tus motivos, no te conoce.
La lágrima es un don.
"Dichosos los que saben llorar! Son perlas para el collar de la vida.
Son rocío para el temblor de una rosa. Son estrellas para las manos de Dios!"
El califa árabe hizo llamar a su secretario:
-Encierra a mi mujer en la torre mientras estoy de viaje –ordenó.
-¡Pero si ella ama a Su Majestad!
-Y yo la amo a ella –respondió el califa-. Pero sigo un viejo proverbio de
nuestra tradición: "haz pasar hambre a tu perro y te será fiel; hazlo
engordar y te morderá."
El califa partió hacia la guerra y volvió seis meses después. Al llegar,
llamó a su secretario y pidió ver a su esposa.
-Os ha dejado –fue la respuesta del secretario-. Su Majestad citó un bello
proverbio antes de partir, pero olvidó otro dicho árabe:
"Si tu perro está preso, acompañará a cualquier persona que le abra la
jaula.
Paulo Coelho
Perdí un juguete que me acompaño en mi infancia… Pero gane el recuerdo del amor de quien me hizo ese regalo.
Perdí mis privilegios y fantasías de niño….Pero gane la oportunidad de crecer y vivir libremente.
Perdí a mucha gente que quise y que amo todavía…Pero gane el cariño y el ejemplo de sus vidas.
Perdí momentos únicos de la vida porque lloraba en vez de sonreír… Pero descubrí que es sembrando amor, como se cosecha amor.
Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida. Pero junto a ese “perder” hoy intento el valor de “ganar”.
Porque siempre es posible luchar por lo que amamos, y porque siempre hay tiempo para empezar de nuevo.
No importa en que momento de la vida te cansaste. Lo que importa es que siempre es posible y necesario recomenzar.
Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida y lo mas importante, creer en ti mismo.
Sufriste mucho en este periodo?…Fue aprendizaje.
Lloraste mucho?… Fue limpieza en el alma.
Sentiste rencor?… Fue para poder perdonar.
Estuviste solitario en algunos momentos?… Fue porque cerraste la puerta.
Creíste que todo se había perdido?…Fue simplemente el inicio de tu mejora.
Te sientes solitario? Mira adelante y encontraras a mucha gente esperando tu sonrisa para acercarse más a ti.
Recomenzar:
Hoy es un excelente día para comenzar. Con un nuevo proyecto de vida. Donde quieres llegar? Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor de lo mejor, anhela todo lo bueno, pues la vida nos trae lo que anhelamos.
Si pensamos pequeño; lo pequeño nos vendrá. Si pensamos firmemente en lo mejor, en lo positivo y luchamos por alcanzar; lo mejor va a venir a nuestra vida.
Hoy es el día de la gran limpieza mental. Tira todo lo que te encadena al pasado que te hace daño. Arroja todo a la basura, limpia tu corazón, haz que este listo para una nueva vida, y para un nuevo amor si te encuentras solo; pues somos apasionados, somos capaces de amar muchas veces, porque somos la manifestación del amor.
La vida te llama, te invita a una nueva aventura, a un nuevo viaje, a un nuevo desafío. Proponte en este día a ti mismo que harás todo lo posible para alcanzar tus objetivos. Confía en la vida, confía en ti.
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Se cuenta que en el Siglo pasado, un turista americano fue a la Ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas del mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles? preguntó el turista.
El sabio, rápidamente, también preguntó:
¿Y dónde están los suyos...?
¿Los míos?, se sorprendió el turista.
¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también... concluyó el sabio. 'La vida en la tierra es solamente temporal... sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices'.
'El valor de las cosas y los momentos no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que se viven. Por eso existen momentos maravillosos, inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.'
Esta es la historia sobre cuatro personas llamadas:
"Todo el Mundo",
"Alguien",
"Cualquiera"
y "Nadie".
Existía una importante labor a realizarse y
Todo el Mundo estaba seguro que
Alguien lo haría.
Cualquiera pudo haberlo hecho, pero
Nadie lo hizo.
A Alguien le dio coraje sobre eso,
porque era trabajo de Todo el Mundo.
Todo el Mundo pensó que Cualquiera lo podría hacer,
pero luego Todo el Mundo se dio cuenta que
Nadie lo haría.
Todo terminó en que Todo el mundo culpó a
Alguien cuando Nadie hizo lo que
Cualquiera pudo haber hecho.
Autor: Desconocido
Un joven le pregunto al Sabio, ¿qué debo hacer para no enojarme? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.
¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.
Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.
Pon atención a esas flores -continuó el sabio anciano, señalando unos lirios que crecían en el jardín.
Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas.
Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.
Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse.
Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.
Esto, es vivir como las flores
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